Arquivos diarios: Novembro 8, 2016

RESEÑA DE LA ENTREVISTA A JOHN LANCHESTER, AUTOR DE LA NOVELA CAPITAL

 

lanchester

ELENA CALZADILLA SUÁREZ 1º BI

John Lanchester, autor de la novela “Capital” nació en Alemania, se crió en Hong Kong y fue educado en Inglaterra. Debido a que vivió en muchos lugares, él considera que no pertenece a ninguno de ellos, y afirma que su único hogar es el inglés porque era el hilo común de todas las ciudades en que vivió, el idioma inglés siempre estaba presente.

Una calle ficticia de Londres, denominada Pepys Road, es uno de los protagonistas de “Capital” , y los personajes de esta novela viven o trabajan en ella, siendo personas que no forman una comunidad. Algunos se conocen entre ellos, otros no, pero casi todos acabarán cruzándose en un momento dado. El nombre de esta calle fue elegido en homenaje al cronista Samuel Pepys, que una vez retirado se fue a vivir al barrio en el que está basado la obra, Clapham.

El autor declara que lo único que ha hecho en esta obra es describir lo que ve desde la ventana de su casa de Londres. Lanchester buscaba un núcleo de vecinos sin nada en común, un intento de descripción realista de lo que ve desde la ventana de su casa, ventana desde la cual al principio de la escritura de la novela se dedicaba simplemente a observar.

La temática del libro es el ansia de la sociedad actual de ganar dinero a toda costa, de adquirir propiedades, especular, ganar más dinero, en definitiva, es el culto al dinero y la sociedad de consumo. Pero en este caso el término ‘Capital’ tiene más de un significado, se refiere a Capital como el dinero y además como el conjunto de pecados capitales del Estado.

En relación al argumento, John Lanchester dio unas pinceladas. Nos presentó a algunos de sus personajes, como Roger Yount, que es un banquero de la City que espera una prima anual suficiente para pagar su segunda vivienda; ya tiene dos coches y también quisiera tener dos mujeres. Antes de conseguir lo que sueña, se queda sin trabajo, cargado de deudas y al cuidado de su hijo menor, porque su mujer lo abandona temporalmente. Por su parte, Ahmed es un pakistaní que tiene una tienda y dos hermanos, uno vago y fundamentalista, otro trabajador y demócrata. También está Petunia, una anciana que no sabe que en su casa hay escondido medio millón de libras. Y Zbigniew, el albañil polaco, y Smitty, un artista del escándalo y cuyo verdadero nombre nadie conoce, y solo sabemos que es nieto de Petunia…

Es importante la localización de la novela en Londres porque la trama comienza poco antes de que estallara la crisis financiera y Londres es una ciudad en la que las finanzas tienen una gran importancia.  Además, la gran concentración de población que hay en Londres genera muchas tensiones y fricciones. La crisis económica invade Londres y el mundo, y cada uno de los vecinos de la calle recibe una postal entre amenazante y siniestra que dice «Queremos lo que usted tiene». ¿Será su vivienda, sus tesoros escondidos, sus deseos, los confesados y los inconfesables?

Todos estos personajes conviven en el mismo sitio, pero todos en mundos distintos y eso se refleja en la realidad, refiriéndonos a gente pobre y gente rica, que están viviendo vidas diferentes: quiere reflejar una comunidad que realmente no es una comunidad, son vidas en paralelo: es algo común a muchas ciudades de Europa, a causa de la inmigración. La calle se convierte en un personaje en sí mismo. Según su autor, en esta novela hay tres elementos: el narrador, los personajes que viven en ella y la propia calle.

Respecto al oficio de escritor, John afirma que hay dos tipos de escritores: los que planifican toda la obra y los que simplemente se dejan llevar y empiezan a improvisar, los que necesitan tener la estructura pensada desde el principio y los que simplemente no tienen ni idea de lo que van a escribir. El autor de Capital claramente se considera del primer grupo, planificador. La primera etapa de la escritura del libro es no escribir, no trabajar, simplemente observar, observar lo que pretende transmitir a los lectores. Más tarde empieza a escribir y si ve que se ha olvidado de algo no sigue adelante a ver qué sucede con la trama, pone un asterisco y escribe una nota indicando que falta algo. Hace varios, borradores, leyendo la historia varias veces para comprobar que lo escrito está acorde con lo planificado. El método de trabajo del autor es a través de programas informáticos en los que tiene la historia escrita en tarjetas y puede ir cambiándolas de orden según los sucesos vayan pasando.

El autor también nos habló sobre la estructura de la obra. Dice su autor que empezó con la calle Pepys Road como elemento fundamental. Más tarde comenzaría a poblarla con personas normales que van conociéndose, y poco a poco se harían cada vez más reales. Los personajes que él quería, pero sin un sentimiento demasiado estrecho, ya que el autor dice que no debes encariñarte demasiado con ellos, tener un sentimiento fuerte hacia los personajes de tu trama ya que eso haría la obra demasiado sentimental y obligaría al lector que sienta sentimientos similares a los del autor. Él no piensa en el lector cuando escribe, su método no es usar al lector como un instrumento. El lector acompaña el libro hasta convertirse en un personaje más.

La manera en la que un escritor cambia el mundo es cambiando la manera en que la gente ve el mundo- Baldwin

Uno de los propósitos de la novela fue hacer conocer a la gente hasta qué punto la inmigración está tan presente en Londres, primero tenía pensado hacer que todos los personajes fuesen inmigrantes, pero abandonó esa idea.

Empezó escribiendo la historia sin tener grandes conocimientos de economía y ahora se ha vuelto un experto, ha hecho un ensayo con muchos datos específicos que no ha puesto en la novela para no aburrir al lector. El autor considera que hay dos grandes fuerzas que mueven el mundo: la avaricia y el miedo. Cuando las cosas van bien, económicamente hablando, crece la avaricia, y cuando van mal, crece el miedo. Ambas están moviendo la sociedad de mercado.

Deixar un comentario

Arquivado en Uncategorized

Encuentro con John Lanchester

img_8171Hoy día 4 de noviembre de 2016, los alumnos del Bachillerato Internacional, pertenecientes al club de lectura del instituto Rosalía de Castro, tuvimos la gran oportunidad de compartir un coloquio con el autor John Lanchester por su obra Capital.

Durante la charla, los alumnos le formulamos diversas preguntas; por eso en este breve texto, me gustaría resaltar algunos puntos mencionados por el autor, que nos ayudaron, y sobre todo complementaron a la perfección la lectura de esta obra.

En primer lugar, una de las cosas que más me llamó la atención, fue que el autor, en todo momento utilizó metáforas y comparaciones de la vida diaria, por lo que, además de hacer más sencilla la explicación de su punto de vista, conectó perfectamente con nosotros.

Cuando trató el tema del valor simbólico de Pepys Road, la respuesta fue clara y concisa: en ningún momento buscó el simbolismo; sólo buscaba retratar una zona donde conviven personas procedentes de distintos lugares, que en su vida diaria forman comunidades: en el trabajo, on-line, etc, pero que nunca llegan a formar una verdadera comunidad de vecinos. Y esto obviamente pasa hoy en día. Vivimos demasiado pendientes de nuestras ocupaciones, nuestro trabajo y nuestros teléfonos móviles, y a veces dejamos abandonada una parte esencial de las vidas, que es la comunicación familiar. Ya no solo de parentesco, sino de vecindad.

Si a continuación explicamos la manera que tiene John Lanchester de crear sus obras, destacaremos los siguientes puntos: antes de comenzar a trabajar (escribir), siempre observa. Y es algo que debemos aplicar al día a día de cada uno de nosotros; ya que muchas veces, ya bien sea en un examen, en una relación, etc., solemos pensar que ya lo sabemos todo, y nos ofuscamos en decirlo y hacerlo todo cuanto antes, y esto es un gran error. Para llegar a conocer algo casi a la perfección y ser capaces (de crear una obra literaria, de demostrar conocimientos en una prueba o de mantener una relación), primero debemos observar. Esto queda reflejado claramente en una cita del físico Albert Einstein: “Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento”.

Después de observar detalladamente, le dedica un tiempo a la planificación de la obra, que curiosamente le lleva el mismo que escribirla. Se imagina la estructura de la obra, en este caso, le da especial importancia a la calle y a su visión, y finalmente se imagina a los personajes; de alguna manera trata con ellos, y parece que los llega a conocer en profundidad, tal que casi llegan a ser personas reales. Y va más allá de si nos van a gustar o no dichos personajes, de si su carácter va o no a encajar con nosotros; busca hacerlos reales, busca que la obra funcione. Todos los días tratamos con personas; unas encajan y otras no. La vida en sí es un puzle, y las personas somos las piezas; y a veces pertenecemos a puzles diferentes. John Lanchester compara esta situación con el diseño de un coche, donde el conductor es la pieza clave del proceso, pero a la cual no se le pregunta absolutamente nada durante su fabricación. Lo que cuenta es el resultado final, si resulta atractivo y funciona, tanto la obra como el coche.

También me parece relevante destacar que él mismo reconoce que corre el peligro de que uno de sus personajes le guste demasiado, porque le puede llegar a quedar demasiado sentimentalista y esto obligaría al lector a verse forzado, a que sí o sí, también le gustara.

A la hora ya de escribir sus obras, no revisa lo que escribe, dado que le dedicó suficiente tiempo a la planificación. En este punto del proceso es donde reside la frescura de la primera idea.

Otro punto que me gustaría mencionar, dado que me siento especialmente identificada con este aspecto, es el de que los autores sienten que no encajan. John Lanchester en concreto mencionaba que al viajar a tantos lugares, nunca sabe qué contestar cuando le preguntan de dónde es, pero que él no lo ve como algo negativo, sino que es lo que lo impulsa y lo motiva a seguir escribiendo; y que lo que sí puede afirmar es que durante toda su vida, lo único que no cambia es su familia y el hecho de hablar inglés.

Las cosas no duran eternamente, muchas incluso son efímeras; y los cambios son inevitables. En muchas ocasiones en nuestras vidas, no queremos reconocer o superar etapas; simplemente no queremos cambiar; nos aferramos a aquello que nos proporciona una seguridad. Pero a veces lo hacemos inconscientemente; un ejemplo de esto serían los cambios graduales. Él pone el ejemplo de Londres y lo compara con una rana dentro de una olla con agua hirviendo. Simplemente no se da cuenta de que lo que está sucediendo hasta que es demasiado tarde y ya no hay marcha atrás. Esto nos resulta sencillo de comprender porque lo vivimos mínimo una vez en nuestras vidas; pero yo me atrevería a decir que no a todo el mundo le afecta lo mismo y de la misma manera. Citando textualmente al autor: “Es en las circunstancias más difíciles cuando aprendes realmente quién eres.”, cuando a pesar de que todo lo que te rodea es negativo y va en tu contra, sacas lo mejor de ti, demuestras que eres, y sobre todo quién eres. Un punto a tener en cuenta, es que a veces cuando finalmente conseguimos lo que tanto buscábamos en primer lugar, nos damos cuenta de que no es realmente lo que teníamos pensado que resultaría; en ese instante te replanteas muchas cosas, buscas donde pudo estar el error y tendemos a olvidarlo. Pero creo que esto nos llevaría por el camino equivocado, porque no se trata de olvidar las malas etapas ni de hacer como si nunca existieran, porque realmente son parte de nuestra vida, son las que de verdad nos marcan para ser quién somos cada uno de nosotros; se trata de superar y de afrontar los cambios.

Para concluir, decir que si en algún momento de nuestras vidas sentimos que no encajamos con la situación que vivimos, si sentimos que las piezas pertenecen a un puzle distinto, no tengamos miedo, no nos sintamos extraños, porque es algo normal, solo hay que conseguir las piezas correctas, cambiar las que no encajan y buscar las que se adaptan a la perfección con la nuestra. Todo se basa en hallar el punto exacto entre observación, planificación y frescura de lo espontáneo.

                                                                                                   Mariña Rodríguez Arizabalaga

                                                                                                                                    1º BI

Deixar un comentario

Arquivado en Uncategorized